PLACER OCULTO

Toda una vida oculto entre las faldas,
escapando de miradas acusatorias,
mientras mi interior gritaba por salir,
por deshacerse de la mascara de mi tormento.

Pagando a todos con el dinero de la mentira,
dictando las mismas falacias y engaños,
congelando mis latidos en presencia masculina,
dejándome llevar por el vaivén de las beldades,
para enmascarar mis maneras
mis prolongados reconcomios.

Consintiendo que poco a poco algo de mi muriese,
como una parca flor arrancada a destiempo,
que empieza a quedarse sin sus amadas vestiduras,
marchitándose, mostrando una enfermiza figura esquelética,
donde instintos ajenos solo dejan compasión por tu persona.

Pero ¡¡¡Ya basta!!!

Ya mi cuerpo roto no puede continuar.
Ya no hay teatro que pueda con mi actuación.
Ya no hay virgen a la que encomendarse.
Ya no se puede fingir indiferencia.

Cuando un hombre como yo,
solo tiene vista en un caballero mortal como tú,
¿de que sirve seguir haciéndome daño?
¿para que autolesionarme?

Si mi entorno y linaje,
si mis ancestros y preceptos,
si mi sangre y casta
y mis leales camaradas de partida,
no llegan a entender esta mente extraña,
este cuerpo particular y privado,
con este designio apatronado
que habita en mí;
no me queda de otra que huir,
salir de sus vidas para no incomodar,
aunque ya sabe mi pecho abierto,
que este acuerdo solo los hará daño a ellos;
porque ya tanto ha sufrido mi carne,
que no queda ni una brizna de mis astillados nervios.

Volaré solo por la tierra, nadaré solo por el mundo
y seré feliz de mostrar a insignificantes desconocidos,
que mi cuerpo es diferente, si,
pero no malo;
que mi actuar es desigual, si,
pero no único;
que mi personalidad es disconforme, si,
pero no anómalo.

Por eso no me juzgues,
porque el tormento de mi pasado
ya sirvió de suplicio para el futuro.

No debo nada a nadie,
no tengo que pagar por pecados que no cometí,
no tengo que dar explicaciones a cosas que no las merecen.

Mi cuerpo funciona como cualquier otro,
y aunque tú no lo quieras ver,
somos iguales en todo.

Que un ser divino te guarde
de no poner en tu vida a alguien como yo,
puesto que ese día
comprenderás el calvario por el que pasé;
mi condición carnal no es asunto tuyo,
pero si me juzgas como asesino y delincuente,
me defenderé con uñas y dientes.

¡Ay resolución mía!
Dejarme arrastrar por la corriente,
por ese mar de mentes estrechas
y corazones antiguos,
para por fin poder respirar,
el aire de la libertad sexual.

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Un tema escabroso la homosexualidad? pues no deberia ser asi, porque tarde o temprano el mundo deberá saldar cuentas y abrir su mente, para dejar paso al respeto y la comprension.

Para ello, solo hay que recapacitar y como en muchos otros temas de debate, ponernos en la piel del progimo, para comprender mejor su situación.
Sed tolerantes y mirad con los ojos de los demás de vez en cuando.

Espero os guste este relato
Un beso para todos
Irene

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