¿Por qué tenia mi cuerpo un aspecto tan distinto,
dependiendo desde donde se contemplara?

Desde dentro…..

Una melena rubia cenicienta y frondosa
caía en ondulante cascada hasta media espalda,
mis facciones finas y angelicales,
con piel tersa y clara como terciopelo turco,
pómulos prominentes eran la base
de unos ojos de color difícil,
costaba determinar donde acababa el verde
para extenderse el gris perlado,
con mirada penetrante y risueña,
nariz pequeña, adorno perfecto,
acompañante eterno
de unos labios carnosos y rosados,
que al curvarse mostraban una luz destellante
proveniente de una fila alineada
de dientes blancos y nacarados,
en una mueca de belleza extrema,
de una beldad extasiante.
Mi cuerpo esbelto, alto y curvilíneo
donde unos pechos turgentes
antecedían a una cintura pequeña
con caderas mareantes
y piernas largas y torneadas.
Todo mi aspecto era provocador,
toda yo hermosa y agraciada,
admirada y agradable.

Desde fuera….

La melena ausente y negruzca
que no tapaba mi frente lo deseado,
hacia compañía a unos ojos
pequeños e inexpresivos de pestañas cortas
que miraban con recelo una nariz aguileña.
Mofletes llenos tapaban las comisuras
de una boca fina y tenue,
que contenía pequeños dientes alineados
y culminada con una regordeta papada bizantina.
Mis manos pequeñas
no podían abarcar con exactitud mi cuerpo amplio
antiestético y colosal que acompañaba
movimientos torpes y lentos
Espaciosos pliegues cubrían mi anatomía
dejando ocultas curvas para mostrar redondeces
Todo mi aspecto era imperfecto
toda yo incorrecta y espantosa
risible y atroz.

Si el mundo fuese justo,
tendríamos el mismo aspecto
por fuera que por dentro,
y yo seria sin duda esa maravillosa mujer
que a todos les gusta contemplar.

Porque mi interior es bello, puro y cristalino.

Desde fuera y dentro

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