Antes de nada hacer una pequeña aclaración, este relato es el primero de una historia que aunque corta la dividiré en siete partes, cada una mostrando un nuevo acontecimiento. Esta basado en un hecho real, y con el consentimiento de la protagonista, me atrevo a contar su historia. Gracias mi querida Paloma, gracias por dejarme desenvolver tu alma y mostrarla como es, bella y pura. Intentare no defraudarte mi niña. Te quiero “mala pécora” (tú ya me entiendes)

Cruel destino,
Cuanto en nuestra contra

PRIMER ENCUENTRO (parte 1)

Un viaje largo y programado
una visita que llevaba en nuestras agendas tanto tiempo
verte por primera vez
ese primer contacto que tanto mi cuerpo pedía a gritos
y después de un maldito año
de conversaciones en la distancia
aquí estaba a escasos minutos de tu persona
con mi pareja sentada al lado
con mi vida a mis espaldas
y solo pudiendo pensar
como seria tenerte en mis brazos por primera vez

El coche se detuvo y vi tu silueta nerviosa
reflejo de los tantos impulsos que yo tenía

Avancé despacio hasta ti
y sin mediar palabra ya me abrazabas con todas tus fuerzas
para ser correspondido de igual manera por mi cuerpo

Venias solo, ¿Por qué?
tu pareja estaba cerca
y pronto nos encontraríamos los cuatro
un año de planes, un año de espera
un año de sueños intentando pensar
como seria este primer encuentro
y aquí nos encontrábamos, sin poder soltarnos
hasta que el carraspeo a nuestras espaldas
nos saco de la burbuja en la que nos habíamos sumido

Presentaciones y formalidades,
pero yo solo ansiaba quedarme a solas contigo
solo quería hablar de nuestras cosas sin testigos
solo necesitaba saber de tus días y experiencias
sin la distancia de por medio
sin la tortura del tiempo y frío

Tres días por delante nos esperaban
donde mi vida y costumbres hubieron quedado en pause
donde tus monótonas tareas habían sido aplazadas
solo para disfrutar de nuestro encuentro
solo para ser uno durante esas tres noches con sus días

La noche llego y durante todas las horas de luz
habíamos estado cercanos, dándonos las manos
bajo las miradas extrañadas de nuestras parejas
pero ya estaban advertidas
ya lo sabían de antemano que nos necesitábamos
y tan solo era pura e inocente amistad

No podíamos dejar de reír, de hablar, de saltar y recordar
mientras nuestros cónyuges intentaban ser pacientes
que parecían estar a millones de kilómetros
de nuestra paz y compañía

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Espero que os haya gustado, pronto publicare la segunda parte, igual de cortita que esta, ya os dije que serian una serie de relatos cortos.

Os quiero
Irene

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