Aqui mi relato que participa en el concurso “Bellas y Bestias” de Karol Scandiu, espero os guste y me dejeis vuestras opiniones sobre el.
Pasad por el concurso para poder leer el resto de maravillosas historias que participan, de verdad que no os arrepentireis, no creo haber conocido otro concurso que albergara tanto talento como este.
Pincha en la imagen de la cabecera del blog para acceder a el.
Ahora si, aqui mi aportacíón:

Sumary: Un demonio expulsado del infierno, acabara vagando por la tierra durante décadas de frustración, hasta encontrar el trabajo perfecto. ¿Cómo aprovechar su don y sus fuerzas frente a los humanos? Las mafias de todo el mundo terminaran por reconocer su nombre como el mejor profesional de todos los sayones, y contrataran sus servicios a cambio de inmunidad y sangre.

Nombre mortal– Owen Johnson

Estatus en su raza– Demonio Predecesor

Cometido en la tierra– Asesino a sueldo “Sicario”

Sicario del infierno

Prologo

El líquido rojo resbalaba por mis antebrazos sin control, y como en estos momentos deseaba poderme alimentar de otra forma y manera, acaso no era una grotesca escena mi forma de ingesta.

Después de tantos años en la tierra, más de sesenta, todavía odiaba violentamente acabar hecho un desastre después de cada comida. Los demonios como yo, solo podíamos hacerlo de una manera, la sed no se calmaba si no bebíamos directamente del corazón, y ese maldito estaba bien protegido por piel, músculos, y huesos, por un cuerpo que se obstinaba en emanar líquidos y vísceras que manchaban todo a su paso.

Esta última victima no me había dejado satisfecho, su edad era algo mayor a lo que me gustaba probar, en la adolescencia de los humanos era donde se encontraba la esencia de su sabor. Pero un hombre de setenta y seis primaveras no había sido ni con mucho mi mejor banquete. Su corazón casi lánguido y su fuerza ausente, que para poder bombear la sangre por los torrentes sanguíneos, debía casi pedir permiso con espasmos monocordes.

Eso me decía que no podría aguantar los cinco días que otras veces conseguía de tregua, hasta que la sed se volviera de nuevo insufrible.

Deje de pensar en ello, mientras con tranquilidad hundía el cuerpo en el río, y con esa acción también limpiaba un poco de la carnicería, restregando mis brazos en las gélidas aguas para quitarme al fin esa sensación de suciedad. Con mis años pasados en la tierra me había vuelto muy pulcro, y eso no me gustaba, ¿en que momento dejaron de importarme mis principios, para convertirme en un simple escrupuloso asalariado?

Pero era fácil mi trabajo, era algo que salía solo, y ni siquiera me importaba si las personas que debía matar se lo merecían o no, para mi al fin y al cabo no eran mas que simples almuerzos, solo que debía buscarlos por medio mundo, y esto tampoco era mucho problema, una vez almacenado su olor en mis ficheros mentales, su rastro parecía brillar como luz de alarma a su paso, haciendo que mis proyectos no duraran mas de dos días, y eso ya era mucho tiempo.

Mi vida pasada era difícil de explicar, fui expulsado del infierno ni mas ni menos que por el mismísimo Diablo, Lucifer, Satán, Demonio o como leches le llamaran aquí los ignorantes humanos, pero en realidad aquel del que con tal osadía y atrevimiento pronunciaban su nombre en vano, se llamaba “Operator” significaba en muchos idiomas “El creador”, y es que justamente eso era, la humanidad se había empecinado en creer a pies juntillas que existía un Dios, y que este era el culpable de que todos existieran, el creador del mundo, pero esto no era del todo cierto, en un principio mi Jefe, mi padre por así decirlo, fue “El creador” del universo, desplazando su rabia contra el espacio y creando una inmensa eclosión que hizo que todo se “creara” por así decirlo, para después de írsele de las manos viniera ese tal Dios pagano y se adueñara del proyecto inconcluso, así fue como sucedió, pero claro esa parte los libros y biblias no la recogían, porque dar el reconocimiento de una existencia de humanidad al mismísimo “Operator”, era mucho para sus obtusas mentes mortales, así que solo quedo en el olvido y desterrado por el vigente “Dios” a los infiernos, por no ser lo suficiente fuerte para volver a su trono y echar del puesto al ahora usurpador Todopoderoso Señor Dios.

Mi antiguo jefe, empezó entonces una lucha que todavía hoy sigue alzada, contra el implacable Dios celestial. Para sufragar esa debilidad que en su día le hizo sucumbir, creo un ejército de seres fuertes y poderosos, un ejército de batalladores, compuesto por niveles de rango y sucesión.

El primero por supuesto y obviamente era él, el “Operator” mandamás y Señor de todo poder, que con un movimiento de su mano podía devastar a todo el que se pusiese por delante, exceptuando claro esta a los “Divinos”, emisarios de Dios, Ángeles se les llamaba vulgarmente por los habitantes de la tierra.

La siguiente línea de sucesión al “Operator” estaban los “Predecesores” entre los que yo me encontraba, yo era un Demonio Predecesor, y en ciertos casos éramos los mas fuertes, no en fuerza física si no en don y poder, variaban según el individuo, y yo había sido y era el que mas dones y poderes tenia, aunque no fue por esto que me expulsaron del averno.

Nos seguían muy de cerca los “Buscadores” eran demonios de la noche, solo podían mostrarse en esas horas de oscuridad y su misión como su nombre indicaba era la de buscar, cualquier cosa, desde demonios, Divinos, o simples humanos, aunque su apariencia los delataba, así que no solían venir mucho por la superficie, ya os contare mas adelante cual era su extraño y al tiempo bello aspecto.

Y por ultimo y muy al fondo de la cadena de mando, sin gota de cerebro estaban los “Destructores”, demonios que su única misión era la de destruir todo a su paso, eran los mas fuertes, pero también los mas estupidos, y estos si que tenían una apariencia digna de mención, horribles y deformes, repulsivos para ojos no solo humanos, incluso al resto de los demonios no nos hacia gracia contemplarlos. Y así terminaba la estirpe que nuestro mundo, con cuatro categorías y un solo brazo de mando, donde la dictadura predominaba y si sacabas un ápice los “pies del tiesto” (frase acogida de mis años en la tierra) te cortaban la cabeza o como a mi te desterraban por ultraje.

Y como buen Predecesor que era, mis dones me hacían el trabajo muy fácil.

El sobre con el siguiente caso, había llegado a mis manos tan solo hacia un par de horas, y aunque no tenia prisa por cumplir el nuevo trabajo, el recordar lo ingrata que había sido mi anterior victima con respecto a su insatisfactorio sabor, me hizo coger con rapidez el contenido de aquel correo.

Era una mujer, joven, y ese pequeño dato me hizo sonreír con anticipación, ya podía relamerme el sabor de sus latidos en mi garganta, calentando el cuerpo gélido que siempre me acompañaba. Aunque mi temperatura corporal en cualquier termómetro de clínica, marcara unos anómalos cuarenta y dos grados, en realidad mi interior era frío, o así al menos lo sentía yo, exceptuando las horas posteriores a mi alimentación, en el que la sed aplacada y el regusto en mi boca, me dejaban calido por dentro.

“Violette Standford, veintiún años, nacida en Queens, New York, Estados Unidos, hija del magnate y mafioso Edmund Standford”

Ya conocía ese nombre y no era la primera vez que trabajaba para el, y me sorprendió que el propio padre de la chica quisiera que ella muriese, que quisiera matarla, pero mi trabajo no era cuestionar el porque de las peticiones, sino cumplirlas y punto. Y así tener mi dosis de no solo dinero y entretenimiento, si no el siguiente corazón que llevarme a la boca.

Como siempre en el sobre habían varias cosas agrupadas, la documentación de la victima, unas veces mas completa que otras, pero eso no era realmente importante, una lista detallada de cómo querían que acabara con ellos y que hacer después con el cuerpo, y la mayoría de las veces era algo que no cumplía a rajatabla, porque yo tenia mejores cosas que hacer con el cuerpo y la forma de matarlo de lo que me podían haber ordenado, y por ultimo una prenda o pertenencia de la victima, y eso si era verdaderamente importante, puesto que gracias a su fragancia y tacto podía encontrar, acorralar y terminar con ellos de inmediato.

Pero esta vez el sobre era diferente, tenía un papel doblado y sellado muy a conciencia, con la letra perfectamente clara del señor Standford, donde al leer no pude más que dejar salir la furia de mi cuerpo, enrojeciendo instantáneamente, acumulando una cólera devastadora.

¿Cómo se atrevía a mandarme un cometido como ese?

Por supuesto que no lo cumpliría, no, eso lo tenia claro, si el maldito mafioso había pensado en que yo pudiera hacer algo así, estaba muy equivocado.

Cogi el sobre y metí todo dentro de el sin cuidado, incluso ignore el aroma de la prenda que había en el, para aventarme contra la puerta de salida de mi apartamento, y coger el coche en busca de las oficinas del miserable en cuestión.

Hasta este momento nunca había rechazado un trabajo, puesto que todos para mi eran sumamente fáciles, pero esta vez seria la primera, no lo llevaría a cabo bajo ninguna circunstancia, eso se lo dejaría claro al Señor Standford.

Pase a su oficina como un torbellino y ni los de seguridad ni las secretarias intentaron en ningún momento parar mi avance, (gente lista), y di una patada a la puerta de su despacho, haciendo que unos tres hombres que se encontraban dentro de este saltaran de sus sillas como resorte.

_ ¡¡¡Ni pienses que voy ha aceptar este trabajo!!!_ dije en un tono de voz que hizo temblar las paredes

_ Por favor salgan de mi despacho, tengo que hablar a solas con el caballero_ dijo Edmund con una evidente congoja en su voz

Le temblaban las manos y parecía no coordinar sus movimientos, mientras que con la mirada me suplicaba que tuviese paciencia en espera a sacar el tema cuando todos hubiesen abandonado la sala.

_ Siéntese y hablaremos con calma Sr. Johnson_ me dijo señalando el sillón frente a el para que tomara asiento

_ Toma tus papeles y le das el trabajito a otro, yo no pienso participar en eso, te equivocaste de persona completamente_ dije ignorando su invitación y con furia contenida

_ Piénsalo Owen, puedes ganar mucho con esto_ dijo intentando sonar enérgico, pero el sudor de su frente lo delataba

_ Ni lo pienses, no tienes nada que yo necesite, pero yo si tengo algo que tu no puedes dejar escapar, tu vida en mis manos, con un solo movimiento estarás yaciendo en el frío suelo_ le dije aventándole el sobre a la cara

_ Solo déjame explicarte, solo serán un par de cosas sin importancia, para ti será coser y cantar, habrás terminado en tan solo una semana_ decía ahora hundido en el sillón por el terror

_ ¿Una semana?, al parecer no sabes que yo siempre cumplo mis trabajos en cuestión de horas no días gilipollas_ y es que hasta me ofendí por lo estupido de su afirmación

_ Solo has de encontrar a mi hija, y vigilarla unos seis días, para luego entregársela a uno de los tuyos, eso es todo, ni siquiera tendrás que matarla, es fácil, no veo el problema_

_ Claro que no ves nada, eres un simple cordero en boca del león, no eres nada. Pero es que no solo me incomoda hacer de niñera, si no que no pienso tener contacto con ese que dices que es de los míos, otro sicario. ¿Por qué no le dices a el que la busque?_ y dije esto con dolor en el pecho

_ Si en algo le conoces, sabrás que el no tiene el don que tu, el no encontraría ni un elefante encima de este escritorio, para ese trabajo no vale, además mi hija es especial, ella tiene una especie de…. anomalía, ella es una…. vidente por así decirlo, así que no será tan fácil capturarla, al ver mis intenciones, escapo, ahora podría estar en cualquier parte del mundo y tu eres el único en el que puedo confiar. Y lo de la semana es por que al que debes entregársela esta “fuera” ahora, o al menos eso me dijo, no se a que se refería porque al parecer no era al extranjero_

Pero yo si sabia donde estaba, él, Ryan Hallen, estaba abajo, con el “Operator”, el cumplía sus ordenes al tiempo que hacia de agente doble y le engañaba, por eso acercarse a èl no me hacia ninguna gracia, mi vida era muy sencilla como para meterme en ese tipo de asuntos sin motivo.

Ni sabia, ni quería saber como este hombre daba a su hija al monstruo al que se la iba a entregar, porque esa sentencia era mucho más cruel que la de la muerte, la pobre muchacha sucumbiría en el mayor y mas desgarrador tormento que pudiera existir para un humano.

_ Ya te he dicho que ¡¡NO!!_ grite y me di la vuelta para salir de allí antes de terminar con la vida de aquel mal nacido

_ ¿Ni siquiera por la “Daga Capital”?_ susurro

_ No sabes de que hablas_ dije volviendo de nuevo mi cuerpo a cámara lenta y sorprendiéndome por que aquel hombre conociera ese nombre

_ Se que ese cuchillito esta muy cotizado y será tuyo si cumples con tu parte del trato_ dijo esto sacando del sobre un trozo de tela morado

Parecía una especie de blusa femenina y me la tiro a la cara, haciendo con ello que el olor y perfume de la prenda me golpeara en el olfato como si se tratara de un puñado de cristales, arañando mi mente. El aturdimiento me hizo perder el sentido, me quede inmóvil y aturdido, ese olor, una fragancia que ahora ya no podría ignorar, me había golpeado con tal brusquedad que pasaría el resto de mi existencia inmortal buscando a la culpable de mi aturdimiento, a la dueña de la esencia mas atrayente y suculenta que había sentido en mis mas de 1650 años como demonio.

Sin querer mi mente ya había aceptado el maldito trabajo.

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¿Que tal?
Bueno espero os haya gustado

Un beso y como siempre os digo
Os quiero con locura mis chicos

Irene

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