Sicario del infierno

Capitulo 1

Violette

Mis ojos todavía no se acostumbraban a la luz, sentía un pequeño entumecimiento en el hombro derecho, a causa seguro del golpe recibido después de mi desmayo, un vahído que no sabia bien si había sido producido por mi visión o por el contenido de ella.
La habitación se tornaba en rosa dentro de mis retinas, algo usual en estos momentos, los destellos, filtros y contrastes de las cosas variaban a placer mientras me recuperaba de mis atisbos futuristas.

En el baño de la estación de autobuses, encogida en el sucio suelo dentro de uno de los cubículos, intentaba por todos los medios controlar mi respiración, calmar mis jadeos y apaciguar el corazón que se obstinaba en marchar de forma peligrosa.

Y mi vida, como cuando hablan de los moribundos o cercanos a la muerte, pasaba ante mis ojos, cual película muda.

***

Una simple y extraña muchacha, una niña que al parecer no quería destacar sobre el resto de personas y que por algún motivo todo en su vida era oscuro y fugaz. Eso era yo Violette Standford.

Mi madre había muerto en extrañas circunstancias cuando yo solo cumplía la tierna edad de cinco años, y mi padre, un hombre que nunca supo demostrar su afecto, se había transformado más aun si cabe en un muro de piedra para mí.

Muchas veces me había planteado si realmente el me apreciaba, porque ya sabia con seguridad que quererme no me quería, pero al menos era su hija ¿no?

Cuan equivocada estaba, me faltaban unos dos meses para cumplir catorce años, cuando una conversación en el despacho de mi padre llamo mi atención, el le decía a otro hombre como era de miserable su vida como padre, que estaba harto de cargar con una hija que ni siquiera era suya.

Allí quedaron mis sueños y esperanzas, allí en esas escasas palabras, habían perecido todos los anhelos de ser amada por el único familiar que me quedaba.

Me mando a estudiar a los mejores colegios, unos que cuanto mas apartados de él estuviesen mejor, y aunque me esforzaba por no meterme en líos, el don que se había despertado en mi, me hacia las cosas muy complicadas. Al principio incontrolable, difícil de dominar, pero que ahora con el tiempo estaba empezando a conocer.

En mi cumpleaños numero quince, algo cambio mi vida, algo que intuía pero que había estado oculto todo este tiempo, ahora se manifestaba con más severidad. Tenía extraños sueños, pero estos se sucedían cuando aun estaba despierta, en cualquier momento del día y sin aviso previo.

Unas visiones que me dejaban débil tras su paso, desconcertada y temerosa de tenerlas, aunque al fin comprendí que no eran simples imágenes sin sentido, no, eran en realidad enfoques, atisbos de un futuro cercano. Como cuando vi que mi profesora la Señora Cruz, era atacada por unos muchachos del centro, y sin darle mayor importancia se lo conté a una de mis compañeras de pupitre.
Sin duda no fue la mejor decisión de mi vida, porque ella le fue con el cuento a la profesora, diciendo que yo dos días antes del ataque ya sabía que iba a ocurrir, y llegaron a la conclusión de que tenía algo que ver con aquellos agresores.
Gracias a la influencia y el dinero de mi padre no me acusaron en firme, pero si que tuve otro nombre mas en mi larga lista de centros ya visitados.

Aprendí a convivir con esas ilusiones de futuro, por desgracia se me ocurrió contarle sobre ellas a mi padre adoptivo. El al principio no se lo creyó, pero después de unos cuantos ejemplos y demostraciones, pareció mirarme de la misma manera que se observan los nuevos descubrimientos científicos, sin saber si lo que acababa de descubrir era algo bueno o por el contrario, una aberración contra la humanidad.

Y así pasaron mis días, mis años adolescentes y todas las horas del mundo sumida en la soledad y el desamparo, sin sentirme querida por nadie.

Si es verdad que tenía mucho éxito con los chicos, pero saber que estaban a punto de hacer ciertas cosas no me dejaba muy tranquila, y verlos en mis visiones como simples aprovechados por mi cuerpo, era sin duda lo que menos me apetecía. Y así acababa con todo intento de relación incluso antes de que llegaran a surgir, convirtiéndome en alguien antisocial.

Las chicas en cambio envidiaban mi dinero o quizás mi imagen, que aunque jamás me ponía ropa llamativa o maquillaje, siempre tenia una larga lista de pretendientes tras de mi, eso me dejaba con muy pocas posibilidades de encontrar amigas en las que confiar. Daba igual cuantas veces cambiara de centro de estudios, puesto que al final en todos acababa siendo la extraña y pintoresca bicho raro.

Un fin de semana después de haberme expulsado del ultimo colegio, en el que tan solo llevaba dos meses, me encontraba en la casa de mi padre y haciéndome acopio de todo el valor que pude, decidí que ya era hora de que me contara quien era yo verdaderamente, quien eran mis padres biológicos, y donde, como y porque me habían adoptado.

La conversación no fue ni amigable ni esclarecedora, como casi todas las que tenia con mi padre, el empezó a evadir mis preguntas y al final termine castigada en el ático, encerrada y a oscuras como muchas otras veces había pasado. Tres días sin comer ni beber, envuelta en la penumbra, sobre un tosco colchón de lana con olor a moho, por preguntar lo que a mí parecer tenía derecho a saber.

Mi padre tenía asuntos sucios, no había que ser muy inteligente para saberlo, aunque en ningún momento supe exactamente la envergadura de sus atrocidades, hasta ahora claro.

***

Esa mañana, mientras que guardaba las pocas pertenencias que tenia en mi armario, una de mis visiones me sobresalto, normalmente me avisaban antes con un pequeño mareo o un escalofrío recorriéndome la columna, anunciándome lo que se me venia encima. Pero esta vez fue diferente, como si mi visión fuese tan importante que entraba en mis retinas drásticamente.

Un hombre alto y fuerte, un hombre del que conocía exactamente su rostro, uno de los matones de mi padre, venia con paso firme y decidido hacia mi y yo con un pequeño estremecimiento le recibía, para que sin decir ni una palabra me metiera dentro de un ataúd, viva. La visión a pesar del pánico que estaba sintiendo, siguió hasta el final, donde podía notar como esa caja fúnebre donde estaba empotrada, se movía a causa de su transporte en un vehiculo. Una vez llegada a mi destino, la voz de mi padre me sobresalto, y quise gritar, pedir ayuda, pero mis cuerdas vocales parecían no querer cooperar, dejando una sequedad incomoda en mi garganta.

“Llevádsela a él y por favor que no me entere de cuando la mata, no quiero saber nunca nada mas de ella” decía quejoso mi padre refiriéndose a mi.

Y allí fue cuando perdí todo valor en mi cuerpo, mi padre me quería muerta, me entregaba a saber quien para cumplir esa tarea. Mis ojos parecían salirse de sus cuencas, notando el escozor de las saladas lagrimas brotar de ellos sin control alguno. Quería gritar, quería salir, quería morirme por tamaña situación de desamparo.

Y la cruda visión se corto en ese instante.

¿Cuándo vendrían por mí? Podría ser dentro de unos minutos o quizás días, mis visiones no detallaban la mayoría de las veces el momento exacto del acontecido, pero nunca había tenido una de más de una semana en el tiempo, así que eso me dejaba muy poco margen.

Una vez recuperada un poco de tremendo descubrimiento, empecé a trazar un plan. Consistía básicamente en salir corriendo de la presencia y vida de mi padre. Así que fui al despacho de este y haciendo uso de algo que jamás hubiese pensado hacer, abrí el ultimo cajón de su escritorio, donde sabia que escondía algo de dinero suelto, como el decía. Pero no era calderilla, allí había como unos dos mil dólares, y rápidamente me los metí en los pantalones.

El siguiente paso era hacer la maleta, solo cogí una mochila que había usado en una ocasión para ir de acampada al bosque, en aquella excursión siempre sospeche que mi padre me había querido sacar de la casa para algún tipo de chanchullo, del que no quisiera que yo me enterara.

Y dentro de aquel petate metí un poco de ropa, la documentación y deje el resto de pertenencias, recuerdos que solo me rememorarían la traición y el odio de mi anterior vida en esta casa.

Y aquí me encontraba, una semana después de mi desaparición, habiendo recorrido ya medio mundo, escapando de sus garras, porque sabia a ciencia cierta que me estaba buscando. Cuando en la estación de autobuses de Cáceres, España, y sin saber exactamente donde dirigir mis pasos ahora, otra visión me taladro la cabeza.
Esta vez había sido diferente, un hombre, al que no había visto en toda mi vida, me buscaba, caminando entre la muchedumbre, casi sin posar sus pies sobre el suelo y con una firmeza y confianza que hacia que se estremeciera mi cuerpo entero. Pero al ver su rostro, algo cambio, no sentía miedo, ni ganas de correr, estaba completamente segura de que era un enviado de mi captor para terminar con mi vida. ¿Por qué entonces esa sensación tan extraña al verlo?

Cuando recupere el control de mi cuerpo, salí corriendo de allí, dirigiéndome hacia la terminal desde donde salían los autobuses dirección Madrid, tenia que llegar hasta el aeropuerto de Barajas y allí coger un vuelo con el destino mas alejado que el dinero que aun me quedaba me permitiera, donde nadie nunca me pudiera encontrar.

Lucharía por mi vida siempre y esperaba que mis visiones me ayudaran en el éxito de esa convicción.

Mi vuelo hacia Londres salía a las tres treinta de la madrugada, aun faltaban cuatro horas, y mi estomago rugía con fuerza, como si llevara vacío desde hacia siglos y no distaba mucho de la realidad, con los nervios y la angustia no me estaba alimentando muy bien, una ingesta de bolsas de aperitivos de maquinas expendedoras y coca colas para mantenerme las máximas horas despierta, no era una dieta equilibrada que digamos. Así que decidí adentrarme en uno de los comercios que había cerca del aeropuerto, uno que abría las veinticuatro horas. Y allí cuando estaba tomando una bandeja de fruta, un reclamo a mi espalda se alzo.

_ Perdone ¿Puedo ayudarla en algo?_ decía una voz enérgica y al tiempo aterciopelada

Mi cuerpo se tenso de inmediato, algo me decía que esa voz no era la de un dependiente ofreciéndome su ayuda desinteresada. Me volví lentamente con la comida en la mano y allí delante de mí estaba un ser de otro mundo. De aspecto extraño, era alto, fuerte, de cara algo aniñada, pelo oscuro y brillante, y aunque muy hermoso, poseía unos ojos de un color gris blanquecino luminoso que te hacia temblar y querer salir corriendo. Como los de un alvino de película de terror antigua. Un hombre hermoso y perfecto de ojos terroríficos.

Solté la comida dejándola caer al suelo y sin mediar palabra salí de allí corriendo por los pasillos, arrastrando mis pies por el miedo que me embargaba.

Y el venia detrás de mí. Como en las más escalofriantes pesadillas, esas en las que tú perseguidor parece ir a cámara lenta y que tú corriendo con todas tus fuerzas no eres capaz de escapar de su agarre.

Llegue hasta la calle omitiendo las miradas extrañadas de los pocos espectadores que había, y me dirigí hacia la entrada del aeropuerto, para poder pedir ayuda a los guardias de seguridad. Jadeaba violentamente, dando bandazos a ambos lados de las aceras, como si mi equilibrio se hubiese marchado de vacaciones. El ser escalofriante que me perseguía, no era ninguno de los que habían protagonizado mis visiones. ¿Cómo me habían encontrado? Era muy difícil saber donde buscarme, puesto que tenia mucho cuidado en no llamar la atención. Las escasas fuerzas que tenia me hacían las cosas mas difíciles, y solo pasaba por mi cabeza, si este hombre seria mi verdugo o por el contrario solo venia para llevarme con mi padre y que al fin cumpliera con su gusto, el de aniquilarme por completo. Que vida más desgraciada que tenía.

Seguí corriendo sin descanso, con mi pequeña mochila pegada a mi espalda, intentando no caer de bruces entre mis patosas zancadas. Y justo cuando me acercaba ya a mi meta, justo cuando solo tenia que adelantarme unos insignificantes metros, doble la ultima esquina, y allí frente a la puerta de los policías del aeropuerto, y sin que ninguno de ellos reparara en mi presencia, una mano me retuvo, agarrando con fuerza mi brazo.

Me dio la vuelta para quedar frente aquel aterrador ser.

_ No debes correr, no te servirá de nada. Tienes que venir conmigo, puedes escoger hacerlo por las buenas o si no…._

Pero aunque su voz me dejara aturdida y tenerlo tan cerca fuese en cierta manera asfixiante, no pude dejar de revolverme entre sus brazos. Intente pedir ayuda, gritar con todas mis fueras, para que aquellos despistados uniformados me oyeran y acudieran en mi auxilio, no pude, mis palabras quedaban ahogándose dentro de mi garganta.

_ Vaya querida Violette, al parecer tendrá que ser por las malas, no tengo mucho tiempo para llevarte hasta él, así que…_

Y acerco su boca a la mía, sin rozarme siquiera exhalo su aliento sobre mis labios y como si de cloroformo se tratara, caí en un profundo sueño, perdiendo el conocimiento y dejándome llevar por esos brazos fuertes y musculosos.

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Bueno aqui el primer capitulo de esta historia, espero que os haya gustado tanto como el primero. Ok, reconozco que quizas no sea tan intenso, pero no puedo revelar todos los secretos en las primeras lineas ¿no?

Y aqui un regalito para los que no lo hayan visto todavia

Las fotos de nuestros personajes, en este enlace

PERSONAJES

Ire agregando mas conforme la historia vaya avanzando y estos aparezcan.

Un beso para todos y ya lo sabeis
Os adoro mis chicos

Irene

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