AVISO IMPORTANTE, LEER PRIMERO EXPLICACIÓN
(RELATO PORNOGRAFICO)

Una idea surgió en mi cabeza al leer un texto subidito de tono “pornográfico”, (si si, la Irene lee de todo) la pregunta de cómo se ha de escribir sobre sexo y de que suscita cada forma a los diferentes lectores. Así que empecé buscando un texto digno de mención, algo fuerte, explicito y bizarro, empecé a hacer una tesis sobre el tema. Pero mis conclusiones finales se quedaban escasas. Y esta es la idea, dejar que vuestras mentes me ayuden a descifrar el puzzle.
Posteo aquí un texto de dichas características, para que lo podáis leer con tranquilidad y como en anteriores veces dije, hacedlo con mente abierta por favor. En ningún momento quiero que nadie se sienta ofendido. No es denigrante hacia la mujer ni nada por el estilo, solo es un texto ficticio y punto.
Y la pregunta final seria algo así como:
¿Cómo se debe escribir un texto de sexo (que no digo erótico eh)?
¿Qué os supone este texto, por ejemplo?
Y por último, avisar de nuevo que lo publicado aquí es fuerte, crudo y sin metáforas, un texto sin filtro, de los de “Zas!!! En toda la boca”, jeje, espero que me hayáis entendido, el que avisa no es traidor. Así que abstenerse quien crea que puede salir dañada su sensibilidad o… no dispongan de una ducha de agua fría cerca, jejeje

_ Gracias Jordi (que es el autor) por darme permiso para publicar tu relato

Y por supuesto no autorizado para menores de 18 años

Ella está abierta de piernas. Pero él aún no la ha tocado. Está desnuda. Un hotel. Él también está desnudo. Ni tan siquiera se han besado aún. Se miraban al cabo de los días en un bar y hoy ella le ha citado dándole una nota indicativa de la habitación en la que están.
De noche, una lamparita encendida. Él besa su pierna derecha, son besos húmedos. Besa sus pies, sus caderas. También lame. Su polla ya está dura. Va bajando beso a beso hasta acercarse a su pubis. Ella puede notar su aliento cerca del ano, de sus labios vaginales. Eso la hace suspirar casi en tensión. Han sido semanas de fantasías, de masturbaciones de él y de ella pensando en el otro. Ambos lo saben.
Abre delicadamente los labios vaginales con los dedos, ella no rechista; se aferra a las sábanas y el colchón cada vez más sexualmente agitada. Él abre la boca cerca de los pliegues rosados femeninos, pero no besa, no lame aún. Solo deja ir su aliento caliente para que ella lo note. De vez en cuando la besa alrededor de la entrepierna, pero nunca cerca de su triángulo. Ve que la chica responde, agitada, que le gusta el juego. Llegado el momento comienza la lamer donde empieza la cadera, muy cerca ya del objetivo. Cosquilleo húmedo. Besa y lame. Entonces la entrepierna se impacienta con un pequeño espasmo. Los ojos femeninos miran con impaciencia, y la lengua masculina comienza a lamer la rajita, sin profundizar, apenas tocando, de arriba abajo, al menos una docena de veces. Y luego presiona un poco más y sin usar los dedos alcanza los labios interiores. Todo aún sin lamer el clítoris.
Él quiere enherbarla, ponerla realmente cachonda, y justo después de pasearse por su rajita, con dos dedos la abre y da un lametón de abajo arriba. Oye un suspiro débil. Decide continuar así, dejando ir su aliento caliente y lamiendo sin acelerar aún, sin centrarse aún en su zona más tierna. Moja los pliegues con su saliva. Ella ya se ha mojado, puede notar su sabor. Eso le activa la parte bruta. Se aferra más a sus piernas y comienza a lamer con más rapidez. Sorbe ya su clítoris, una, dos, tres veces. Un espasmo femenino de excitación. Y baja y lame el ano, esta vez ya siempre con fruición. Ella intenta usar sus dedos pero él aparta su mano y vuelve a amorrarse literalmente en el chochito. Lo lame sin control y luego decide atacar con ansia otra vez el clítoris, que suave y débil tiembla debido a la velocidad a la que se agita la lengua.
La chica aferra la cabeza de su amante, levantando el culo de la cama y apretándole contra su entrepierna.
Él sorbe, da una palmada en la cadera de la chica, que de repente se aparta y le obliga a echarse boca arriba en la cama. La polla está roja e hinchada, es gruesa, y el prepucio ya ha dejado salir algunas gotas viscosas y transparentes. La chica va directa, lame de los testículos hasta la punta y se mete el glande en la boca.
Comienza a succionar, traga casi hasta la base, saliva mucho. Sus manos se pasean por el torso de él, a veces dejando ir las uñas, arañando de forma controlada. El amante siente esa lengua y la agitación femenina, ha conseguido activarla como quería. Está mojada y dispuesta, quiere comérselo. Él puede ver su culo blanco y suave en pompa mientras chupa y chupa, a veces tragándose el miembro, otras lamiendo con la lengua fuera, hilos de saliva por todas partes. Tiene que detenerla, necesita penetrarla.
Él se mueve y ella se queda en pompa. Al principio va a penetrarla sin más, pero antes se amorra al culo femenino, y ella suelta un gemido. Clava la lengua en el ano rosado. Sorbe y chupa el ano y el coño por detrás. Y de un gesto se incorpora y penetra la vagina con fuerza.
Gritito femenino.
Embiste una, dos y tres veces, sin control. Agarra la melena rubia de ella, y embiste. Se oye el sonido seco de los testículos chocando a cada follada. La espalda arqueada de ella. Su cuello, su boca abierta y los ojos cerrados. Comienza a babear por una comisura -la de ella- y un hilo de saliva comienza a colgar y a temblar a cada golpe mientras comienza a correrse.
La saliva cae en la almohada. Temblores. Dos gemidos descontrolados.
Él se detiene un momento y deja la polla dentro; suelta el pelo de la chica.
Luego saca su capullo morado, la polla venosa, pringosa y brillante. Mueve el culo de ella y la pone boca arriba. La espatarra. Acerca la boca al coño. Escupe el coño y luego esparce la saliva por sus pliegues y el clítoris. Él sorbe la dobleces rosadas durante al menos un minuto, quiere saborearlo y empantanarlo. Un pequeño chorro de los fluidos femeninos le salpica la barbilla. Se incorpora relamiéndose y pone su capullo encima del clítoris. Ella tiene dos espasmos. Pero la polla aún no la penetra. Solo aporrea el clítoris, lo masajea con el capullo. El capullo se pasea por los pliegues sin entrar aún. Chapotea en el coño jugando, haciéndola esperar, que no sepa cuando va a ser follada otra vez.
Ella arquea la espalda ansiosa por que la folle, y a la vez suelta un risita. Él. al verla ya al punto, mete la polla otra vez muy rápido, hasta el fondo; resbala entre las paredes del coñito sin problema; siente la humedad y el cosquilleo glorioso de la penetración otra vez. Decide sacar la polla del todo. Y embiste una segunda vez de golpe. Se oye un “chop”, algunas gotitas salpican de entre los genitales de ambos. Ella se aferra a las sábanas y dice: “Me corro, joder”, Él deja la polla dentro; ella se contorsiona con una sonrisa congelada en la boca. Se mueve tanto que la polla sale en un gesto haciendo un sonido de “chop”. La vagina vuelve a estrecharse mientras escupe pequeña gotas. Él coge sus manos mientras va disminuyendo el tembleque femenino, entrelaza sus dedos con los de ella y comienza sorberle los pezones. Ella dice “Métemela otra vez, por favor, venga…”. Él dice “Aún no”.
Ella suelta las manos de él y se revuelve y vuelve a ponerse en pompa, esta vez todo lo que puede, apoyando su cabeza y las tetas en la cama. Él puede ver cómo su ano se relaja y contrae, como el coño hinchado y rosado gotea. Ella le está provocando, y él no puede esperar más y mete su pene gordo otra vez en el ansioso coñito. Ella dice:
“Fóllame fuerte, cabrón”.
La mete lentamente hasta el fondo, y luego da marcha atrás, y justo antes de que vuelva a salir, folla duro, embiste. Y repite. Esta vez pierde el control y se la fornica a conciencia. Ahora ella gime sin parar, suelta tacos, se da palmadas en el culo y se estruja las tetas. Durante un lapso de tiempo repite una y otra vez
Incluso fuera de la habitación se oye el golpeteo de la follada. Ella dice “Cómo aguantas, cabrón”. Él folla y folla hasta que sabe que se va a correr. Entonces para antes de que eso suceda, y se derrumba sobre ella. Respira a toda velocidad. Ella se lo quita de encima, lo pone boca arriba y se sienta sobre su cara. Dice“Lámeme”.
Él se abraza a sus piernas y sorbe el coño viendo sus tetas mejor que nunca, su cara, cómo se muerde el labio inferior. La chica quiere más polla, y así, evita que él la toque para que aún no dispare su leche descontroladamente.
Él saca la lengua al máximo y la pone rígida. Ella ve lo que quiere hacer y le cabalga literalmente la cara. La lengua es larga, él saborea el interior de ella, de vez en cuando bebe de sus fluidos, que salen intermitentemente, densos. Se los bebe. Pasa su dedo pulgar por el pequeño triángulo de bello púbico que ella se ha afeitado. Lo acaricia. Con la lengua dentro de su coño y las vistas que tiene de la mujer sobre él, teme que su pene expulse la leche por su cuenta y libere sus huevos. Ella puede notar ese ansia en su cara, y ve cómo la polla sigue dura al máximo. Así que con su mano derecha la palmea -la polla- dos veces, y dice mirándole a los ojos como la caricatura de una maestra dura: ¡Aún no! ¡Malo!
Él sabe que si esas palmadas hubieran sido en otra parte del cuerpo, debido a la excitación se hubiera corrido como una fuente. Sin embargo han sido eficaces, y parece que sus fluidos se han tranquilizado un poco, aunque sigan acumulándose enloquecidamente en sus huevos.
Ahora sigue sorbiendo de su coño, y le coge las tetas con las manos; le aprieta los pezones, se los pellizca, y eso parece enloquecerla. Ella se contonea como bailando encima de su cara; todo su peso encima de su cabeza resulta dulce y sabroso; los movimientos de la chica hacen que tenga ganas de volver a metérsela hasta ponerle los ojos en blanco; quiere ver sus tetas rebotando.
Pero antes, ella dice “Bébetelo”, y comienza a temblar, un espasmo, dos, y susurra “Que rico…”, y dos chorros vaginales van directos y calientes a la boca y la cara de él. La polla da un respingo. Ella bizquea y sonríe, dice “Así mi niño, así, bebe…”Cuando acaba de correrse, murmura “Pobrecito, ya no me vas a durar nada”.
Sin embargo él vuelve a sentirse controlado, con ganas de fornicio, ahora solo puede verla como a una guarra que quiere juerga. Ahora todo él es Polla.
La agarra por los brazos, casi con violencia, y la pone a cuatro patas. “Así me gusta”, susurra ella. Muerde los glúteos femeninos, y suelta dos escupitajos en el coño en pompa. Prepara el pollón hinchado y lo acomoda en la vagina, dentro, a Fondo, y comienza a culear. Ella ya está en otro mundo y no para de ofrecerse como puta, su puta, no para de reír histérica y hasta bambolea su culo para notar la polla friccionando al máximo por toda su carnosa y dulce cavidad.
Y es entonces cuando la chica, gira su cara mientras se la folla, le mira a los ojos y dice. “La quiero por el culo” La quiero por el culo, repite. “Tío, la quiero por el culo”
Él deja de embestir. Y ella, ya fuera de sí, dice “Te mereces mi culo, venga, ábreme el culo”.
El saca la polla de la vagina; se nota a sí mismo con unas energías renovadas que hace unos minutos eran impensables. Pasea su capullo por el ano.
“No seas malo”, dice ella.
“Con cariño”, dice.
Ella se relaja y él comienza a meter el capullo, su gordo capullo morado.
“Joder con tu polla”, se queja ella.
Él va metiéndola poco a poco, y sabe que no es la primera vez que ese culo ha tendido una polla dentro aporreando.
“Venga, hasta el fondo, cabrón”.
Cuando está metida hasta los huevos, él no puede creer que ya esté así. Comienza moverse. Ella se mete dos dedos en la vagina.
“A qué esperas, folla más fuerte”, dice la voz femenina. “No te cortes”.
La energías renovadas que tenía él están comenzando a desparecer. Puede sentir tanto ese culo apretándole su polla dura que no sabe cómo responderá. Comienza follarla sin miedo. A ella parece dolerle; pero a más se la folla más le pide que se la siga follando. Los dos dedos femeninos hurgan en la vagina. “Ahora va mejor; estoy más mojadita; dale más duro”. Para él eso es muy fácil de decir. Pero aún así saca fuerzas de flaqueza y comienza embestir igual que si el culo fuera el coño. Ella comienza a repetir sin parar “Hijo de puta, hijo de puta, esto te gusta eh…” Y llega un momento en que él decide parar y sacarla de ahí; esa cavidad ha estado apunto de hacer que todo acabe. Ella, al verlo, sonríe y dice “¿Demasiado dulce para ti, nene?” Y se carcajea mientras murmura: “Venga, que te quiero cabalgar”.
Él se pone de espaldas, y sabe que ya no queda casi nada. Después de metérsela por el culo, la polla pierde un poco de dureza y los huevos están hinchados de semen. Sabe que necesita acabar, que solo le queda una erección más. Ella es consciente de ello, y comienza a lamerle la polla en busca del ultimo juego. El pene responde enseguida, se vuelve a poner duro con el aliento y la lengua y los dientes de ella, a la que de vez en cuando le gusta morder traviesamente de canto la erección cuando vuelve a estar dura e hinchada y morada.
Una vez está listo, ella no pierde un segundo. Se pone de pie y se acuclilla hasta que su entrepierna está rozando la polla. La coge con la mano derecha y se acaricia a sí misma con el capullo el clítoris. Él resopla y ella sonríe. “Sólo un poquito más, mi amor” Y mientras pronuncia la frase “Un-poquito-más-de-polla”, baja su culo y el capullo va entrando en la vagina; sigue bajando hasta que ya está toda la polla dentro, y desde detrás se pueden ver los huevos aplastados por el culo y a rebosar de esperma.
Ella se contonea lento mientras él hace que no con la cabeza y no puede evitar sonreír, dando a entender que va a explotar. Entonces la chica comienza a botar sobre el pene; cierra los ojos y folla sin pensar en si él va a aguantar o no. Se oye el chap-chap del culo chocando con los genitales de él. El agarra el culo de ella e intenta aguantar la follada.
Finalmente, la chica se detiene cuando él aún no se ha corrido. Pone los ojos en blanco, culea involuntariamente empezando a correrse. Tiene espasmos tan fuertes que la polla se le sale; el coño se apoya en ella yendo hacia adelante y hacia atrás y hacia los lados, como en una paja involuntaria. El cuerpo femenino tiene temblores desde la cabeza hasta las rodillas. Él puede ver cómo dos chorros babosos salen del coño y le inundan la polla dura.
Ella empieza recuperar el control, y sonríe de esa forma de haberse corrido de verdad otra vez. Le mira a él y ve que aún no ha sacado su leche. Y antes de que use su mano, la aparta y comienza restregar el coño empapado contra la polla dura, desde la base hasta el frenillo. Aún en extasis, con un último espasmo de ella, él ve que sin poderse contener la chica comienza a orinarse encima de su polla a punto de explotar. Ella le mira a los ojos y sonríe y mueve su culo con más ritmo mientras se mea. Él nota el pis caliente y el coño frotando, y justo cuando caen las ultimas gotas de pis, el chochito frota más fuerte, y un chorro de semen caliente le llega hasta la barbilla. Otro cae en la mano derecha de la chica, puesta expresamente ahí, y un tercero salpica toda la cama. Luego, estertores de placer para él, que babea literalmente, y tiene espasmos y contracciones de gusto y temblores, mientras ve cómo ella ríe y chupa de su mano el semen que acaba de descargarse de los huevos.

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