Autoestima

Allí estaba ella, contemplándome como todos los malditos días, con sus pestañas kilométricas, sus ojos insinuantes y ese gesto de diva efervescente que me hacia parecer nada.

La autoestima….
Esa palabra que la gente se obstinaba en ensalzar hasta el punto de carecer de sentido, esa especie de voluntad que todos queremos tener, pero que muy pocas personas al final piensan que poseen, porque yo se con seguridad que nadie en este planeta, es dueño de una autoestima intachable y verídica.
La modelo, actriz, diosa, deidad y estrella mas consagrada y admirada, seguro que al mirarse la uña del dedo menique de su pie, siente ese escalofrío que recorre la espalda, sintiendo que es lo peor que podría pasarle, siendo una insignificancia.

La autoestima….
Si pudiese tener algo en esta vida, algo de verdad, algo que me perteneciera hasta después de mi muerte, eso seria la maldita y miserable autoestima, si, seria ella mi elegida sin duda.
Como todas las mañanas ella me contemplaba con mirada critica, desde ese pedestal al que la tenia subida, mirando a la nada, pero yo sabia que me contemplaba fríamente, que escudriñaba y estudiaba mis movimientos, para que no pecara, para que me cuidara.
Deje al final de lado la idea de castigar mi cuerpo y con el agua fresca en mi garganta, decidí tomar una ducha para calmar la ansiedad que sentía.
Una vez desnuda, allí en frente mío se encontraba mi pesadilla. Un ente perverso y lleno de hilos, un amasijo de cables, tenues formas que pasaban desapercibidas, que dejaban poco a la imaginación, llena de pliegues y cruces, de grandes obstáculos en la piel, de una completa malformación, magullada por el paso de los años, arrugas que no tenían sentido y manchas que marcaban lo vivido.
En conjunto no estaba mal, lo sabia, pero si acercabas tu fijación contemplando con detenimiento esa corteza y envoltorio, sabias que lunares, tildes, pintas, estrías, surcos, muescas, pecas y sombras, eran lo que al final formaban el puzzle de mi cuerpo. Una cubierta poco deseable, una cáscara llena de deterioro y anhelos.

La autoestima….
Cuanto de mi quedaba en el suelo,
cuando por completo dejaba ver mi cuero y pellejo.

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Aquí un relato duro, de los que te dejan desecha, o al menos a mi me dejo así, a ver si pronto empiezo a postear algo con mas vitalidad y alegría, que hasta yo me canso, jajaja
Y el video para calmar el alma, me encanta Radiohead ¿No son la leche?

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