Continuamos con el siguiente concursante y recordar que las opiniones y comentarios a cerca de los relatos participantes sean constructivos, de buen gusto y con respeto.

En la cabecera del blog encontraréis el resto de relatos ya publicados, por si os habéis perdido alguno.

Ahora a leer y disfrutar

Muchos besos

Mis diálogos con La Bestia (Renzo)

Cerré los ojos y me quedé dormido teniendo a Sharon abrazada en mi regazo, debo reconocer que este es uno de los momentos más eróticos de mi vida, no obstante ese momento erótico se volvió agridulce cuando tuve de pronto un sueño incómodo, uno de esos sueños que de pronto te asaltan la mente y me veo perseguido por mi pasado y mi lado oscuro, el cual se manifiesta en mis sueños como una copia de mí, un clon. Siempre es el mismo patrón, me veo a mi mismo dentro de una caverna iluminada por ardientes antorchas y grandes hogueras, frente a mí aparece mi clon, vistiendo mi mismo atuendo: gabardina negra, playera negra, jeans y botines, mi mismo cabello, barba y bigote de candado igual que yo, la única diferencia entre este arquetipo maligno y yo son las armas que portamos, yo llevo mi actual shirasaya dentro de mi gabardina mientras que el clon está armado con mi vieja espada ropera de mi época de pirata. El patrón de persecución de esta pesadilla es bastante irregular, a veces sueño al arquetipo por una semana ininterrumpida, a veces lo sueño cada mes o cada dos meses, a veces pueden pasar meses o incluso años sin que el clon me moleste en mis sueños, aquí el detalle es que este clon malvado me ha perseguido toda la vida.
-Vaya vaya vaya, pero a quien tenemos aquí… Renzo Emanuel Amaya, el asesino más cabrón convertido ahora en el más grande gilipollas de todo este mundo, y olé.
-Endebe que ya has vuelto para chingarme la madre puto arquetipo de mierda.
-Míralo por el lado bueno Renzo, soy como un pariente lejano que viene de visita luego de un confortable viaje de placer.
-¿Qué coño quieres ahora hijo de puta?
-No me sorprende tu descortesía primo, lo que si me sorprende es el hecho de que después de más de 500 años que perdiste a tu prometida, ahora te tiras a una paya.
-No es la primera vez que lo hago, y lo sabes.
-Sí lo sé, sé perfectamente que a otras payas que te has follado lo has hecho sin compromiso alguno… pero esta, parece que te ha movido el tapete. Dime algo ¿Te gustó esta paya cierto?
-¡Deja a Sharon fuera de esto! Apenas nos acabamos de conocer, además me agrada mucho, es simpática y noble.
-Ya lo creo, apenas pasaron unos minutos y ya la tenías encima de ti con tus manos sobre sus tetas ¿Por qué no la matas? Como cuando eras bandolero, o pirata, o mercenario, rebánale el cuello… o mejor aún, tortúrala.
-¡Basta! Ya me cansaste, eres de lo más despreciable.
En un arranque de furia llevé mi mano a mi shirasaya, desenvainando el temible sable y listo para pelear de una vez por todas con este puto clon del demonio, quien solo se mofaba como todo fanfarrón despreciable.
-¡¡No me jodas primo!! ¿Crees que puedes matarme?
-¡¡Cállate y pelea!! Ya me tienes hasta la verga.
El clon solo sonrió de manera macabra mientras echaba mano a la ropera dentro de su gabardina. Ambos nos medíamos mutuamente con nuestras respectivas espadas mientras caminábamos en círculo, observándonos y estudiándonos mutuamente tratando de encontrar el punto débil de cada quien. El clon fue el primero en atacar, maniobró la ropera con tal habilidad que estuvo a punto de darme tres estocadas, las cuales pude bloquear a tiempo, a la vez que en el tercer golpe del clon contraataqué a este con un corte diagonal descendente a la cabeza, el cual fue esquivado por el clon mientras sonreía cínicamente. El clon jugaba con la ropera moviéndola de un lado a otro mientras hacía un pequeño juego de piernas, yo por mi parte me mantenía a distancia apuntando con mi shirasaya al frente y manteniendo la vista en el clon. Ataqué al clon con un corte vertical seguido por dos diagonales, todos bloqueados por el clon y su ropera, dando paso al intercambio de estocadas y cortes por parte de ambos, las hojas de las espadas se golpeaban mutuamente, produciéndose enormes estruendos mientras eran despedidas pequeñas descargas eléctricas de las hojas de las espadas al momento de los impactos, con una maniobra muy veloz el clon abrió mi guardia con su ropera y me impactó un golpe de puño al rostro con los gavilanes de la empuñadura de la ropera, el golpe me distanció un poco pero recuperé rápidamente la ofensiva y nos envolvimos nuevamente en el intercambio de espadazos, el clon solo bloqueaba mis ataques mientras se llevaba la mano a la boca a la vez que bostezaba burlándose de mi habilidad, me enfurecí y con todas mis fuerzas intenté decapitar al clon una y otra vez, pero el clon me cortó el hombro derecho en uno de mis intentos, volví a atacar y el clon bloqueó mis cortes además de atravesarme la muñeca izquierda, intenté un tercer ataque pero al primer movimiento de mi shirasaya el clon hizo a un lado la hoja, me rebanó el pecho con un corte horizontal para luego girar y aplicarme otro corte igual en la espalda; caí de rodillas mientras veía la sonrisa cínica del clon malvado, él me miraba fijamente, sus ojos se asemejaban a los del mismo diablo, había en su mirada una maldad tremenda, a punto de estallar, lista para hacer el más grande caos que alguien se pueda imaginar, el más puro y crudo instinto animal.
-Conoces las reglas primo, y si no entiendes de una buena vez, tarde o temprano perderás la cabeza.
-Ya cállate maldito clon de mierda. Algún día voy a deshacerme de ti, algún día.
-Que noble, pero ¿Qué crees? Ese día no será hoy.
El clon levantó en alto la espada ropera y súbitamente la dejó caer sobre mi cabeza, cerré los ojos por un momento y de pronto desperté de ese horrible sueño, me levanté sobresaltado de entre las cobijas en el interior de la tienda de campamento de Sharon. Volteé la vista hacia un lado, había cerca un reloj que marcaba las 4 de la tarde, al parecer me pasé la mayor parte del día durmiendo, aunque mi mayor sorpresa fue la ausencia de Sharon dentro de la tienda, sacudí un poco mi cabeza para quitarme la sensación de somnolencia y me puse mis pantalones luego de pegarles un manotazo para alcanzarlos. Salí de la tienda y me tranquilicé un poco al ver a Sharon recostada sobre la arena tomando el sol, lucía tan hermosa con su traje de baño, pero mis preocupaciones volvieron a mí cuando sentí la presencia de un inmortal; los oídos me zumbaron fuertemente, fui directo a mi moto y de mi gabardina saqué mi shirasaya, una variante de sable japonés un poco diferente a la katana, pues a pesar de que ambas armas son de hoja curva, una shirasaya envainada tiene el aspecto de ser una sola pieza de madera, además de carecer de guardamano en la unión de la hoja y la empuñadura; mi shirasaya es de vaina y empuñadura de roble blanco, una madera muy dura, además de contar con un exquisito barnizado en color negro y unas pequeñas flores ‘sakura’ grabadas en el mango en color dorado, la hoja del arma está forjada al alto carbón con técnicas tradicionales propias de los maestros espaderos japoneses, ósea que esta espada es una chingonería en cuanto a arte japonés se refiere, y a pesar de que esta arma no fue mi primera espada le guardo un gran respeto y devoción, la considero parte de mí, y gracias a ese sentimiento de unión y pertenencia esta espada me ha funcionado para mantenerme con vida en la interminable batalla de los inmortales. Tomé mi shirasaya entre mis manos y seguí un camino que llevaba hacia el boulevard principal, mi vista estaba atenta en todas partes, en todas direcciones, para que mi adversario no me tomara por sorpresa; seguí caminando alerta ante todo y con los ojos puestos en todas partes, el zumbido aún estaba en mis oídos, desenvainé la shirasaya por completo, las piedritas del asfalto me picaban los pies, pasaron alrededor de 10 minutos desde que comencé a sentir la presencia, pero de pronto el zumbido desapareció, de manera súbita, tal como apareció, así desapareció, y ya que mi rival se echó para atrás y no hubo duelo alguno, no me quedó de otra, envainé mi shirasaya y regresé a la tienda de acampar.

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