Al otro lado de la línea

Desde el otro lado lo oigo, la escucho, en la distancia siento cómo sus lagrimas se derraman. No puedo imaginar el sufrimiento que la llena, quizás sea una décima parte de lo que me muestra. Una voz, un quejido y la línea esta vez no se corta abruptamente. Un golpe, un sonido seco que engulle el tiempo, un sollozo y gritos que recriminan cosas vanas y sin sentido. Ella espera, calla, se contiene porque sabe que desde mi distancia no puedo hacer nada. Otro ruido, espantado compruebo que no son ecos del lugar o sitio, si no que es su carne bajo el yugo de un ser siniestro y mal nacido. Menguan las fuerzas de su silencio y el llanto llega hasta mis oídos, claro, nítido. Las bofetadas impactan en mi alma y ahora me doy cuenta de que yo también grito. ¿Quién me dice que si no hago algo esta vez sea la definitiva? La decisión esta tomada, iré por ella y la rescataré de las garras del demonio. Aguanta pájaro sin alas, pronto estarás conmigo y todo esto solo serán retazos que con besos borraremos de tu cuerpo blanquecino.

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