A lo lejos

A lo lejos lo veo, tu luz, una fluorescente que palpita y deja su brillo por donde va y toca. A lo lejos la siento, ya no puedo estar cerca, duele, hace daño saber que podría ser mía y por miedo y egoísmo no la recibo plenamente; que si me dejo llevar por fin sentiré ese calor reconfortante que me ofrece, y sé que mi nido, mi urna, mi descanso se encuentra dentro de esa luz poética y llena de sabiduría.
A lo lejos la veo dialogar con luces más potentes que la mía, entre mapas y tierras para mi desconocidas, tan lejos que casi he perdido su sendero y camino, tan a lo lejos que creo que ya no podré volver a sentir sus rayos protectores y calmantes del dolor que mi cuerpo siempre ha sentido.
Lucho dentro de mi agujero, aquí en mi infierno de hilos que sujetan mis muñecas y me dejan sin sentido, una guerra interior por ser mejor, por escapar de las espinas y los barrotes a mi felicidad, una cárcel de ébano y lápices de colores roídos en grises convertidos.
Algún día no se si lejano, no se si tardío, algún día amor mío volveré a tus brazos de luz y sentido, de letras engarzadas alrededor de versos tupidos forrados de rasos amarillos.
Solo rezo y espero con el órgano de los latidos, que no sea tarde para volver a sentir tu abrigo, tu luz de nuevo en mi futuro camino.

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